La revolución del dato también ha llegado a la agricultura y a la ganadería. Sectores clave en la economía de cualquier país que, en el caso de España, vive en las últimas semanas unas sonoras protestas por las políticas verdes de la Unión Europea. Sin embargo, la actividad del agro continúa día a día y, en los últimos años asiste a su propia revolución, a la que se tiene que adaptar para seguir avanzando.

Son algunas de las conclusiones que se han puesto de manifiesto en la primera jornada del encuentro  Universidad Pyme Córdoba, Sembramos futuro: Digitalización, Formación y Empleo Agrario, organizado por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (Fundae), en colaboración con el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, que se celebra en el Palacio de Congreso de la calle Torrijos de Córdoba.

Esta cita está enmarcada en el Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El objetivo es difundir actuaciones de buenas prácticas en la formación y digitalización mediante la realización de encuentros, con el fin de facilitar los procesos de transformación digital, en este caso de las pymes y autónomos del sector agrario.

La encargada de ofrecer la conferencia inaugural ha sido la directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes (Etsiam) de la Universidad de Córdoba, Rosa Gallardo, bajo el título La adaptación de la tecnología digital en el sector agroalimentario. Gallardo, en primer lugar, ha mostrado su «empatía y preocupación» por el sector primario y ha reiterado «nuestro compromiso con ellos y avanzar en la resolución de los problemas».

Gran parte de su intervención se ha centrado en la «necesaria transformación digital del sector», ya que en la actualidad «el reto fundamental es proporcionar alimentos para todos; el mundo necesita alimentos, pero producirlos en una situación de recursos cada vez más escasos y con la necesidad de proteger el planeta». En definitiva, se trata de «producir más, con menos recursos y eso solo puede abordarse por con una apuesta decidida por la innovación para avanzar en sostenibilidad ambiental, social y económica», ha añadido.

Avanzar en eficiencia, con un uso más eficiente de los recursos, así como en mejorar la rentabilidad de este sector son otras de las ideas que ha lanzado en su discurso, donde ha señalado que el sector agrario «lleva en su ADN la innovación». Como ejemplo, Gallardo ha aludido al sector oleícola, que lleva más de 70 años innovando.

Eso sí, también ha reconocido que en la actualidad «la innovación clásica que se ha producido hasta ahora empieza a tener que ser abandonada, porque requería de un tiempo de respuesta demasiado largo y ahora no podemos soportarlo». Se trata, ha continuado, «de una innovación que investigamos desde las pero los resultados se transferían de manera lineal; ahora se ha sustituido por una innovación abierta, trabajando con el sector y los tiempos de respuesta se reducen». «Nos hemos tenido que reinventar todos», ha reconocido.

 

Cuarta revolución industrial

La directora de la Etsiam ha explicado que actualmente nos encontramos en la cuarta revolución industrial, en la revolución del dato, que llega con fuerza al sector agrario». Así ha expuesto la evolución de estas revoluciones: La primera llegó hace 150 años con la mecanización del campo, con los tractores de vapor, a continuación fue el turno de la llegada de la mejora genética, seguida de la automatización, el GPS, los datos y la conectividad para llegar a la agricultura 6.0 con la inteligencia artificial y la robótica.

Gallardo, además, ha aclarado que «cuando hablamos de transformación digital en el sector no solo se habla de digitalización, sino también de disponer de datos para convertirlos en información útil para tomar mejores decisiones y optimizar los resultados y ayudar a los agricultores y ganaderos«.

«La transformación digital en el sector agroalimentario se trata de escuchar mejor lo que la planta y el suelo nos quieren decir a través de sensores de suelo o a través de drones o satélites, capturando datos que con los se convierten en información útil para que la industria pueda tomar mejores decisiones», ha subrayado. Se trata, además, de un proceso que no solo se limita a la producción primaria, sino que se trata de toda la cadena de valor.

 

Oportunidades de la transformación digital 

El desarrollo de esta transformación digital va a generar una serie de oportunidades. Así, Gallardo ha citado las de carácter económico, al aumentar la productividad, reducir los costes de producción y de logística; y  también las del mercado «al permitir la detección precoz de riesgos productivos -como enfermedades y plagas-, y mejorar la gestión de riesgos».

A ellas, ha sumado las oportunidades de tipo ambiental, ya que la transformación digital «nos permite optimizar el uso de recursos en sector y ser más eficientes, además de mejorar el uso del agua, acortar los circuitos, favorecer el control de fertilizantes y fitosanitarios y seguir huellas hídricas y de carbono».

El consumidor también se verá beneficiado de estos cambios, pues según Gallardo, «la información que recibe es más completa en tiempo».

Pero, ¿cómo se lleva a cabo esta transformación digital en el agro? Pues, a través del uso de las tecnologías  de obtención de datos, ordenadores, dispositivos móviles, satélites, sensores in situ y también a través de tecnologías de transferencia  de datos como la inteligencia artificial, o de gestión de datos, como el blockchain, además de la robótica y la automatización de la maquinaria agrícola e industrial.

Claves para avanzar

Rosa Gallardo también ha expuesto algunas de las claves para avanzar en esta transformación digital del campo. Una de ellas es la formación y capacitación de sus trabajadores, además de los datos y la necesidad de que se compartan «con la regulación adecuada». 

La tercera clave que ha citado ha sido la conectividad, ya que «sin ella es imposible en seguir en la transformación digital». A estas tres ha añadido la imbricación en esta apuesta por los jóvenes porque «sin ellos, no podemos avanzar en el desarrollo del sector y es fundamental incorporarlos». 

En quinto lugar ha citado las alianzas, en referencia a que el de la transformación digital «es un camino que tenemos que recorrer todos juntos», en alusión a las empresas, instituciones y universidades.

«La agricultura es un sector esencial y estratégico que debe ser productivo  y sostenible, pero todo debe ser rentable, la transformación digital ayuda, pero aunque los avances tecnológicos son enormes, el resto está en acompañar al sector para mejorar la tasa de adopción de la tecnología», ha anotado.

Gallardo ha concluido señalando que los factores «determinantes» del proceso de transformación digital son el relevo generacional, la formación, el asesoramiento, las alianzas, cambios en la cultura, actitudes y políticas adecuadas.

 

 

 

 

FUENTE: https://www.eldiadecordoba.es/cordoba/revolucion-agricultura-transformacion-digital-agroalimentario_0_1877812541.html